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Lecciones aprendidas de Eptisa en los Programas de Reconstrucción y el reto de Haití

A través de los programas PROMAPER, PRRACAGUA y PREDERES Eptisa ha tratado de aculumar la experiencia de los principales aprendizajes, que ahora espera poner en valor en Haití

01 de marzo de 2011

Eptisa ha extraído siempre diferentes lecciones de los programas de reconstrucción en los que ha participado. A modo de ejemplo, se pueden destacar los programas PROMAPER, centrado en Ciudad Sandino (Nicaragua) donde se mejoraron las infraestructuras de agua, saneamiento y vivienda, así como la gestión municipal para una población de 140.000 personas; y el PRACCAGUA, que mejoró los sistemas de agua en medio rural de 1.160 comunidades en 6 departamentos de Honduras, ambos programas pertenecientes a la reconstrucción de Centroamérica derivada de los desastres ocasionados por el huracán Mitch. Otro programa que podríamos mencionar es PREDERES, que con una inversión de 70 millones de euros, mejoró los sistemas de prevención estructural y no estructural del estado de Vargas en Venezuela tras las grandes inundaciones sufridas.

Ahora espera poner en valor esa experiencia acumulada en Haití, país que sufrió un terrible terremoto el pasado año. La realidad dramática del país requiere que el trabajo de todos los actores, incluida la empresa, aporte soluciones adaptadas al contexto particular. Las condiciones socio-económicas de la población, el escaso tejido empresarial y la extrema debilidad institucional, exigen que cada intervención sea revisada o reenfocada desde la perspectiva de la generación de oportunidades para la población y el fortalecimiento de capacidades de los actores locales tanto privados como públicos. En este sentido, la puesta en práctica de enfoques "pro-desarrollo", que además tienen efectos positivos para los actores externos que los llevan a cabo, se evidencian como muy apropiados para el contexto de Haití.

¿Pero qué significa desplegar un enfoque "pro-desarrollo"?

Los enfoques "pro-desarrollo" constituyen aquellas formas o maneras de llevar a cabo la actividad empresarial que suponen un impacto en el entorno más favorable en términos de desarrollo local (es decir, en términos de beneficios económicos, sociales y medioambientales para el entorno local).

Un enfoque "pro-desarrollo" requiere por parte de la empresa de una acción deliberada en esa línea. Se trata de revisar las formas tradicionales de hacer, buscando aquellas con mayor impacto en el desarrollo local. Los enfoques "pro-desarrollo" son estrategias apropiadas para el entorno de los PVD puesto que generan externalidades positivas para los actores locales, teniendo una incidencia positiva también en la percepción de la actividad empresarial, reduciendo los riesgos, fortaleciendo la estabilidad y la consecución de los objetivos de las empresas. Y, por tanto, son también interesantes para las empresas.

Se pueden citar algunos aspectos determinantes de un enfoque "pro-desarrollo" para el caso de Haití:

  • Alineación con las prioridades de desarrollo del gobierno haitiano: mejora de los estándares de construcción, recuperación del medio ambiente, creación de empleo, implicación de la diáspora para atraer y retener talento en Haití
  • En el caso de proyectos de infraestructuras, los enfoques de actuación deben promover el empleo y el fortalecimiento del tejido empresarial y social local.
  • Intentar involucrar siempre que sea posible a socios locales ya sean empresas u organizaciones sociales.
  • Prescribir estándares que mejoren la calidad constructiva con especial atención a las medidas anti-sísmicas.
  • Establecer un equilibrio entre personal extranjero y local, asegurando la competencia del equipo y el conocimiento local.
  • Incluir en el diseño soluciones tecnológicas sencillas, que requieran bajos costos de gestión y mantenimiento.
  • Desplegar un enfoque participativo con amplias consultas a la sociedad civil (la colaboración de alguna ONG en estos aspectos puede ser interesante y/o necesaria).
  • Es importante también identificar aquellos grupos de población que se vean afectados por la definición de las intervenciones, incorporando iniciativas o estrategias de integración alternativa.
  • En caso de que la variable tiempo lo permita, priorizar aquella forma de realizar las actividades que suponga la utilización más intensiva de mano de obra local, incluyendo planes de formación si se considera necesario.
  • Asegurar que no se producen impactos negativos al medio-ambiente (eliminación de residuos, reducción de emisiones, conservación de la biodiversidad).
  • Incluir acciones de fortalecimiento del sector público, especialmente en determinadas áreas o funciones públicas que presentan mayor debilidad y que pueden afectar a la sostenibilidad de las infraestructuras.
  • Definición de un plan de transferencia a la entidad pública correspondiente (formación en gestión y mantenimiento) y progresiva desvinculación según capacidades de la entidad pública.

La puesta en práctica de estos aspectos mencionados, contribuirá a generar un mayor número de oportunidades para el entorno local e ir sentando las bases para la recuperación de un país, que ha sido fuertemente golpeado por la catástrofe.

En los documentos adjuntos se muestran dos presentaciones correspondientes a los programas PROMAPER y PRRACAGUA donde se incluyen una síntesis de las principales lecciones aprendidas.


 
 Lecciones aprendidas de Eptisa en los Programas de Reconstrucción y el reto de Haití

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